DÉCADA 80

EL 23-F

En 1981, España se enfrentaba a una profunda crisis económica. Las bandas terroristas ETA y GRAPO se reorganizan para preparar sus años más sangrientos. El estado autonómico parecía haber roto la unidad de España. El Gobierno había legalizado el partido comunista y en los cuarteles se escuchaba “el ruido de sables”. Este clima de inestabilidad desembocó en violento y patético golpe de estado del 23 de febrero protagonizado por el teniente coronel Tejero y abortado por el Rey. La intentona, paradójicamente, termina fortaleciendo el sistema democrático y acelera el proceso de cambio.